
Tenías que aparecerte tú. Sí, tú con esos ojos verdes que a cualquiera le llamaría la atención; tú con tu pasado maravilloso y tú con tu desequilibrante inoportunismo.
Tienes los ojos color de esperanza, pero ese color de tu mirada fue exactamente lo que tú, y todo tu ser me arrebató: la esperanza.
No has de saber siquiera un poco de mi, ni quien soy, ni de donde vengo pero de jame reprocharte algo. Tú me quitaste el motivo, me robaste la ilusión completa y la entera confianza que algún día pude sentir por alguien. Eres coautora del sentimiento mas pobre que he sentido, quien provoco que cien lágrimas corrieran por mis mejillas, quien logro (por primera vez) que me sintiera desplazada y aplastada.
Tengo un millón de cosas que reclamarte que no me alcanzaría un poema entero para decirte lo que siento por ti. Me espantas, me minimizas, me entierras. Eres un fantasma. Eres un karma.
Ladrona! Sinvergüenza, estafadora de sentimientos. ¿Como pretendes engañarme? Eres estúpidamente cruel, pero astutamente embustera.
Quédate con él, con sus mentiras, con sus caricias, con su amor. Ya no me interesa, pero si me cagan las ideas aún.
Como quieras que te llames, "mimi", y donde quiera que te encuentres sé feliz con el pedazo de vida que me robaste, pero en este momento, en este preciso momento alguien te aborrece con la intensidad de diez soles. Yo...