Fue una semana de más a menos, para acabar finalmente en un fin de semana en el que muy pocas cosas se salvaron. Retornaron los días grises que parecían ya olvidados y vinieron acompañados con las ganas de llorar, con la idea de bajar los brazos y con el dolor que causa la sensación de no poder más con esto. Con este panorama, llegaba a la noche de anoche, donde un rayito de esperanza me devolvió la energía y el optimismo perdidos durante los días previos. Sea como sea, todo pasa, incluso esta tormenta que dura ya más de la cuenta...
(Es que no puedo rendirme cuando tras de mi existen miradas como las de grandes amigas, las amo Eve y Treih)
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