Woordferty.

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Alejandra Guzmán Méndez

sábado, 24 de julio de 2010

José


No he hablado nunca de él.
Su vida no ha sido fácil, supongo que más que nada porque crecer con la ausencia total del cariño de un padre es algo que debe marcar para toda la vida..Los papeles de buen marido y buen padre los dejó aparcados durante mucho tiempo, cuando prefirió el juego y a "otras" cosas antes que a su familia.
Aún recuerdo y es una de las primeras imágenes que de él tengo, un día cuando después de una de esas temporadas en las que desaparecía (para gastar más incluso de lo que tenía) le dio por regresar.Venía delgado y desmejorado como nunca lo había visto.Aquella vez dijo arrepentirse de aquel engaño a mi madre, milagro que consiguió con el amor, perseverante y desprendido, de sus hijas y su esposa. Se convirtió entonces en un ser brillante..Intentó recuperar el tiempo perdido y disfrutó como jamás de su hijas y de su mujer, y para mi, se convirtio nuevamente en mi padre.
Estos días, descubrí nuevamente que él no lo es... No es un hombre arrepentido, si no orgulloso de haberle destrozado el corazón a su hija menor.
Ese reflejo del dolor en su rostro me dolía... al ver que porfin había vuelto a descubrirlo, una vez más y otra vez más.
Lo admiro mucho, seguramente más de lo que él cree..Y le quiero con locura..Por eso si hay algo que deseo con todas mis fuerzas es que deje de mentir y que vuelva...
Porque nos quedan muchas risas que compartir, papá...

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